CVXURUGUAY Comunidad de Vida Cristiana

Buena noticia

Lecturas correspondientes al 11 de diciembre
Tercer Domingo de Adviento

Primera Lectura: Isaías 61, 1-2, 10-11
Magnificat
Segunda Lectura: 1 Tesalonicenses 5, 16-24

Evangelio: Juan 6, 1-8, 19-28

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz. Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: “¿Quién eres tú?”. El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: “Yo no soy el Mesías”. “¿Quién eres, entonces?”, le preguntaron: “¿Eres Elías?”. Juan dijo: “No”. “¿Eres el Profeta?”. “Tampoco”, respondió. Ellos insistieron: “¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?”. Y él les dijo: “Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías”. Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: “¿Por qué bautizas, entonces, si tu no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?”. Juan respondió: “Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”. Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

Nathan Stone sj

El espíritu del Señor está sobre mí… Me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los prisioneros, un año de gracia del Señor. Isaías 61: 1-2.

Supongamos que yo no tengo trabajo, y vivo a la deriva, comiendo lo que encuentre y durmiendo donde pueda. No tengo familia, nadie me quiere, y mi existencia pasa prácticamente desapercibida. Pienso que si Dios mismo no me ama, no tengo para qué hacer un esfuerzo.

Si yo soy alcohólico o drogadicto, tomando conciencia de que esta enfermedad es de por vida, o si pienso que ni Dios se preocupa por mí, no tengo ningún motivo por superar mi adicción.

Imaginémonos encarcelados, justa o injustamente. Tengo para varios años aquí adentro, y cuando salga, viviré eternamente estigmatizado por mi tiempo de prisión. Es como condena perpetua, aun cuando la sentencia formal se acabe. Si el Señor no me cuida las espaldas, ¿para qué rehabilitarme?

Acuérdate de aquella vez cuando la vida te decepcionó. Con el corazón quebrantado, creías que ya nada tenía sentido. Y ahora, trae e la mente las multitudes que se acuestan con hambre en la noche, a quienes la vida sólo ofrece enfermedad, lucha, guerra o destierro. Sin Dios, su vida es basura. Sin amor, no existe la dignidad, ni el valor, ni la esperanza.

Pero esperanza hay, y no dejará de haber. Es porque al amor de Dios no se acaba, nunca, para nadie. Su ternura es universal. No excluye a ninguno. Su apoyo es incondicional. No te abandona para siempre, aunque a veces se siente que ha escondido su rostro.

Hay quienes creen que el amor de Dios es selectivo, que el Todopoderoso tiene favoritos en quienes abunda su gracia, y que los demás tenemos que conformarnos con lo que hay. Si es así, para muchos, no hay buena noticia, ni esperanza. Hay otros que piensan que la salvación es una oportunidad única; que si la pierdes, no habrá otra. Si ya se te pasó, no vale la pena continuar. Come y bebe ahora, porque mañana morirás. El adviento advierte otra cosa.

No hay nada que puedes hacer para que Dios te ame, porque ya te ama. No es por cómo eres tú. No es porque te lo mereces. Es por cómo es él. Es más, no hay nada que puedes hacer para que te deje de amar, porque jamás lo hará. Eterna es su misericordia, e infinita su fidelidad. No son palabras vacías, y yo sé que cuesta asumirlo, pero es así.

Y porque es así, porque Dios ama, hay esperanza. Porque su compasión es universal, el pobre sale a buscar trabajo. Porque su misericordia no tiene límites, el adicto sueña con nueva vida. Porque su amor no se acaba, el encarcelado espera el día de su liberación. Porque su respaldo es infinito, el enfermo encuentra motivos por seguir viviendo.

Esa es la buena noticia. Dios ama, y hay esperanza en esta vida. Se sientes que él está ausente, abre tus ojos. Ya se te acerca. Pronto, lo verás.

CVX URUGUAY

Comunidad de Vida Cristiana © 2017

Circo