CVXURUGUAY Comunidad de Vida Cristiana

Comienzo


Lecturas correspondientes al 4 de diciembre
Segundo Domingo de Adviento

Primera Lectura: Isaías 40, 1-11
Salmo: 84
Segunda Lectura: 2 Pedro 3, 8-14

Evangelio: Marcos 1, 1-8
Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: “Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.
Nathan Stone sj

Ese día, los cielos desaparecerán estrepitosamente, los elementos serán desintegrados por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será consumida… Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia. 2 Pedro 3:10, 13

Fundamentalistas y sectarios de estricta observancia añoran el día inminente cuando choque la tierra con algún trozo de cachureo interplanetario provocando un gran incendio para acabar con todo. Sus fantasías de venganza se verán realizadas. Ellos serán milagrosamente llevados a un lugar más allá del arco iris algunos días antes. Tienen un sitio web donde dejan mensajes odiosos para familiares y conocidos que se quedan aquí para perecer en la destrucción.

Esa es su versión de la Segunda Venida: un masacre generalizado ocasionado por un dios rabioso y cruel. Según ellos, la consciencia ecológica no tiene sentido. Mejor gastar todo, porque pronto se acaba. No es buena noticia, al menos, para los que no pertenecen a su religión.

Hablando en serio, es altamente probable que alguna vez, el planeta llegue a chocar con algún asteroide. Se supone que eso pasó hace 65 millones de años, que así acabó el reinado de los dinosaurios, abriendo paso a los mamíferos, entre ellos, el hombre.

No habrá ninguna nave espacial para llevarse a los elegidos. La justicia de Dios es parejo, y su misericordia, también. El quiere que todos se salven. Este mundo es finito. Sin embargo, cielos nuevos y tierras nuevas son la esperanza concreta de reyes e indigentes, sin excepción.

La gente va a creer lo que quiere. A algunos, les gusta pensar que Dios legitima sus sentimientos vengativos. Les gusta sentirse los favorecidos, porque da validez a la corrupción y al favoritismo en el más acá. Está en su derecho, libertad religiosa y nada que hacerle.

El problema es que la religión de los preferidos que Dios predestinó acarrea consecuencias graves para los demás. A veces, se trata de una convicción más ideológica que religiosa. El soberbio está convencido de que se merece su predominio, y que debe, además, defenderlo. No se trata de una conspiración, sino de una opción errada que provoca daño colateral.

El relativismo radical del supermercado de las creencias afirma que la fe es cosa de cada uno. Pues, no. Quien crea que su hermano esté irrevocablemente condenado por Dios, también lo va a maltratar. Las víctimas de esa religión son los que, según su antropología, carecen de valor y dignidad, lo que quiere decir, los que no pertenecen a su exclusivo club de los preferidos.

Los favoritos, elegidos y predestinados suelen catalogar a los demás. Descalifican a los que no son como ellos, a los que no son de su agrado, a los que desafían su hegemonía. Juzgan, según su criterio vengativo, colocando a la gente inocente en frascos con etiquetas categóricas. La misericordia no existe. Sus pronunciamientos son caprichosos, definitivos y despiadados, como un pequeño adelanto del juicio final. Dificultan el desafío de vivir en paz con un mundo complejo y diverso para todos. A partir de su religión, estamos a un paso de guerras, invasiones, torturas, abortos y campos de concentración. Los elegidos hacen lo que quieren con los condenados.

Cada uno puede creer lo que quiera, pero los discípulos del Cristo gritarán en el desierto para defender al desposeído, al marginado y al extranjero. No se merece el mal trato que este mundo le brinda. Vendrá otro tiempo cuando sea tratado con justicia, cuando sea juzgado, no por las apariencias, ni por las etiquetas, ni por los comentarios, sino por sus obras y con compasión. Hay esperanza para todos, y en especial, para aquellos que quedaron fuera ahora.

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