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CVX en el Departamento de Laicos.

Como ya compartiéramos con anterioridad (http://cvx-uruguay.org/cvx-en-el-departamento-de-laicos/), Mariana de la Comunidad Ágape e integrante del Espacio de Discernimiento Frontera Iglesia, continúa participando del Departamento de Laicos (DELAI), en representación de la CVX.

En esta oportunidad, Mariana, ha querido compartirnos lo que fue el tercer encuentro del año, el pasado 27 de julio. En este encuentro, enmarcado en la Animación Bíblica de la Pastoral, en la que se renueva el valor de la Palabra como centro y fuente de nuestras vidas, se plantea como eje nuestro ser laicos en la sociedad y en la vida pública.

Para el tratamiento de este tema se toma como punto de partida la publicación de las “reflexiones conclusivas” del Papa Francisco sobre la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontificia para América Latina (marzo 2016) en la que se considera el tema: El indispensable compromiso de los laicos en la vida pública de los países latinoamericanos. A partir de esto, se proponen las siguientes preguntas orientadoras para el intercambio:

  • ¿Creen que existe un déficit de presencia de los laicos en la vida pública en los países del continente, y en particular en el nuestro? ¿A qué lo atribuyen?
  • ¿Cómo promover y apoyar una mayor presencia de los laicos en la vida pública?

Junto con el testimonio de Paulo Olascoaga (Secretario Ejecutivo de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas), se invitó a la CVX a aportar la perspectiva de los jóvenes laicos y su participación en la vida pública. Para esto le propuse a Juan Pablo Tosar, de la Comunidad Ágape, que me acompañara. Esta invitación es una respuesta concreta a la inquietud planteada durante el transcurso del 2016 sobre la necesidad de fomentar el intercambio intergeneracional en los espacios de Iglesia.

La primera mitad de la reunión consistió en un trabajo dónde se discutió, en pequeños grupos, distintos fragmentos del documento del Papa Francisco que se utilizó como punto de partida. Ese trabajo es destacado por su fuerte crítica al clericalismo como costumbre arraigada en la Iglesia, que Francisco percibe como un impedimento o freno al afán y quehacer misionero o apostólico de los laicos. La compartida del trabajo en grupos evidenció que existen distintas, y a veces, posiciones opuestas  sobre este tema dentro del laicado en nuestro país. Destaco como positivo que esta controversia haya ayudado a que, paulatinamente, este Departamento se anime y habilite a crecer en el diálogo y en la capacidad de escucha; dones que son tan necesarios para poder compartir reconociendo las diferentes formas de participar y vivir nuestra Iglesia.

En la segunda parte, Juan Pablo se animó a reformular la pregunta disparadora “¿Existe un déficit de laicos en la vida pública?”. Él la planteó así: “¿Para qué queremos laicos en la vida pública?”. Luego de considerar, y descartar, distintas posibilidades, descubrió en la citada carta de Francisco una posible respuesta: el rol de los laicos es insustituible en la sociedad, en cuanto agentes de esperanza. Hizo particular hincapié en la tensión que observaba entre la vocación apostólica del católico, y la necesidad de “hacer carrera” en espacios de trabajo más bien seculares hasta conseguir una posición de exposición en la sociedad: “una actitud permanentemente confrontativa, señaladora de todo lo que sea contrario a la fe cristiana, relega a los cristianos a posiciones marginales en lo que a exposición pública se refiere. Por otro lado, el silencio cómplice de quién prefiere pasar desapercibido siempre, nos hace cuestionar ¿qué aporta que la persona en cuestión sea católica, si dice y hace lo mismo que otra que no lo es? No hay recetas para resolver esta tensión, y cada uno, acompañado en la comunidad y la oración, debe encontrar el punto para hacer `el mayor bien posible”, señala el Papa Francisco. El ser siempre agentes de esperanza puede ser una buena clave.

Hubo un punto que repitieron los dos expositores –tana Paulo como Juan Pablo– y hace referencia a una actitud criticona de los católicos. Nos gusta decir desde afuera ´este debería usar su influencia para hacer esto o aquello`, ignorando los riesgos que muchos laicos asumen diariamente en ambientes laborales a veces hostiles, y a quienes como Iglesia dejamos completamente solos.

En cuanto a los jóvenes, mencionó que existen en nuestra Iglesia varios grupos de jóvenes laicos muy activos, pero que a veces faltan espacios para acompañar la transición desde dichos grupos de jóvenes a la labor de cada uno en su misión particular. Esto es algo por lo que creo que deberíamos ser agradecidos de encontrar en la CVX.

Quiero despedirme invitando a quien se quiera sumar y acompañarme a este espacio del DELAI, así como lo hizo Juan Pablo. El próximo encuentro será el 28 de octubre.

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