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Fiesta de San Ignacio de Loyola

El jueves 31 de julio es la fiesta de San Ignacio de Loyola. Habrá celebración de la Eucaristía en la Parroquia Sagrado Corazón (Soriano 1458) a las 19hs.

San Ignacio de Loyola es el fundador de la Compañía de Jesús. Una figura que sigue siendo muy actual en su itinerario, en su espiritualidad y en su forma de entender el mundo. Nació en 1491 en Loyola. Cumplidos los quince años, su padre lo mandó a Arévalo para ponerse al servicio del Contador mayor de Castilla. Él dirá de si mismo que "hasta los 26 años de su edad fu hombre dado a las vanidades del mundo, y principalmente se deleitaba en ejercicio de armas, con un grande y vano deseo de ganar honra". 

En 1521, defendiendo la fortaleza de Pamplona, una bala de cañon le destroza una pierna y le hiere la otra. Su convalecencia en Loyola fue decisiva para su futuro, ya que en la casa no se hallaban las novelas de su gusto tuvo que conformarse con una vida de Jesús y vidas de santos. Esas lecturas le sumergían en otros pensamientos: "Santo Domingo hizo esto, pues yo lo tengo que hacer. San Francisco hizo esto, pues yo lo tengo que hacer". Descubre algo fundamental en la vida espiritual que determinará su camino posterior: "tomando por experiencia que de unos pensamientos quedaba triste y de otros alegre, y poco a poco viniendo a conocer la diversidad de los espíritus que se agitaban, el uno del demonio y el otro de Dios". El toque de Dios se distingue por dar paz y gozo profundos y auténticos. El resultado de estos movimientos interiores es la firme decisión de cambiar el sentido de su vida.

Marcha de Loyola contra el parecer de su hermano mayor. En su camino hace una parada para velar en oración ante la Virgen de Aranzazú. Luego se dirige a Barcelona con el propósito de embarcarse a Jerusalén. Pasa por el santuario de Montserrat donde se reconcilia con Dios. Dios sus ricas ropas a un pobre y "se vistió de su deseado vestido y se fue a hincar de rodillas delante del altar de Nuestra Señora". Allí dejó, a los pies de la Virgen de Montserrat, su espada.

Va a Manresa, vive en un hospital. Aquí empezó a escribir los "Ejercicios Espirituales". En este tiempo experimentó a Dios de un modo muy especial. 

Va a Barcelona a fin de embarcarse a Tierra Santa. No quiere llevar para el camino más que "caridad, fe y esperanza". Iñigo marchará a Tierra Santa porque "deseaba quedarse en la tierra de su Señor". Allí, debido al conflicto con los turcos, le niegan la autorización para quedarse y debe volver a Europa. En el viaje de regreso pensando qué debía hacer, solo se da cuenta de que para ayudar a los demás se debía preparar mejor y estudiar. Decide trasladarse a París.

Llega a París en 1528. Allí se dedica al estudio con mayor paz y concentración y hace un apostolado más organizado con los Ejercicios Espirituales. La práctica de estos ejercicios mueve a algunos estudiantes a abrazar un estilo de vida de pobreza y humildad y así formar un grupo de "amigos en el Señor". El 7 de agosto de 1534, junto a Diego Laínez, Pedro Fabro y Francisco Javier, se consagran a Dios en Montmartre y prometen ir a Tierra Santa. Con una condición: de no ser posible la peregrinación, se pondrían a disposición del Papa para que él los envíe a los lugares más necesitados.

En 1537 se reunieron los compañeros en Venecia, esperando poder viajar a Tierra Santa. Trabajaban en hospitales y daban catequesis a los niños en las plazas. Antes del embarque, se ordenaron los compañeros que no eran sacerdotes. Por dificultades de la guerra con los turcos, se hace imposible ir a Tierra Santa, entonces parten hacia Roma. Estando a pocos kilometros de Roma, Ignacio tendrá una experiencia espiritual que será fundamental para todos sus compañeros: "Y estando un día a pocas millas antes de llegar a Roma en una iglesia y haciendo oración en ella, sintió tal mudanza de su ánima y vio tan claro que Dios Padre le ponía con Cristo su Hijo, que no tendría ánimo de dudar de esto… y oyó que el mismo Señor y Redentor le decía: ´Yo os seré propicio en Roma´". En noviembre de 1538 Ignacio y sus compañeros se presentan al Papa para que les envíe a lugares en donde haya necesidas urgentes. Y empieza la dispersión. Pero ¿qué hacer con el grupo de amigos en el Señor? Después de largas deliberaciones, para escuchar conjuntamente al Espíritu, deciden que no pueden deshacer la unión hecha por Dios. Así pues, aunque separados, deberán vivir una profunda unión de espíritus y de colaboración apostólica. Y así nace la Compañía de Jesús. Desde 1541 hasta su muerte, Ignacio se encuentra plenamiente ocupado en la tarea de dirección, como Superior General de la Compañia de Jesús. Ignacio muere el 31 de julio de 1556. (Tomado de la página de los Jesuitas en Uruguay)

Nuestra vocación CVX nos llama a vivir la espiritualidad ignaciana, inspirados por el peregrino Ignacio de Loyola: por su proceso personal de conversión y su ampor por Jesucristo, con los medios que pone a nuestro alcance: los Ejercicios Espirituales, el examen diario, el discernimiento, y en definitiva, todo lo que nos ayuda a buscar y hallar a Dios en todas las cosas, y a ser hombres y mujeres para los demás.

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